Cuando entré en la cárcel, el encargado de llevarme hasta el módulo de mujeres me dijo:
-Tenga cuidado con ellas.
- ¿Con las mujeres presas?
- ¡Sí, claro!
No contesté.
Después he comprendido porqué hay que tener cuidado con hacer voluntariado en la cárcel, con las mujeres, porque el día a día de diez años te cambia de dentro hacía afuera. Y cruzada esa raya, la de la pobreza, la de la ilegalidad, la de la mentira, es difícil volver a creer en los cuentos de la reinserción.
En los malos cuentos que nos trasmiten los medios de comunicación o los grandes discursos...Los presos de ETA, las mujeres que están en la cárcel por haber abortado, la de la cárceluniversidad privada que presentan en las webs oficiales del ministerio del interior, la de la presunción de inocencia y los tribunales garantistas para los famosos, o el lagrimeo nacional cuando el que la hizo es de familia bien.
Fui entendiendo que la sociedad civil se ha encargado de hacerlas invisibles, y entendí también porqué durante estos diez años, ellas nunca han querido hablar de temas de actualidad; y no será porque no estén informadas y enteradas; otra cosa no, pero tiempo de ver tele, el que quieran.
Bueno, miento, a veces sí que hablamos de cómo van los precios por aquí fuera; los precios de las cosas que pueden comprar en la cárcel y que pueden tener en la celda , en el caso de poder comprarlos. Por ejemplo, una tele de plasma de 19 pulgadas comprada dentro de la cárcel cuesta 205 euros, más diez euros por quitarle las cosas prohibidas (entradas de USB, o el servicio de teletexto...)
Es un tema apasionante, este de tener que pagar por castrar los aparatos..así lo llaman.
¡salud, libertad y un poco de tranparencia informativa!
-Tenga cuidado con ellas.
- ¿Con las mujeres presas?
- ¡Sí, claro!
No contesté.
Después he comprendido porqué hay que tener cuidado con hacer voluntariado en la cárcel, con las mujeres, porque el día a día de diez años te cambia de dentro hacía afuera. Y cruzada esa raya, la de la pobreza, la de la ilegalidad, la de la mentira, es difícil volver a creer en los cuentos de la reinserción.
En los malos cuentos que nos trasmiten los medios de comunicación o los grandes discursos...Los presos de ETA, las mujeres que están en la cárcel por haber abortado, la de la cárceluniversidad privada que presentan en las webs oficiales del ministerio del interior, la de la presunción de inocencia y los tribunales garantistas para los famosos, o el lagrimeo nacional cuando el que la hizo es de familia bien.
Fui entendiendo que la sociedad civil se ha encargado de hacerlas invisibles, y entendí también porqué durante estos diez años, ellas nunca han querido hablar de temas de actualidad; y no será porque no estén informadas y enteradas; otra cosa no, pero tiempo de ver tele, el que quieran.
Bueno, miento, a veces sí que hablamos de cómo van los precios por aquí fuera; los precios de las cosas que pueden comprar en la cárcel y que pueden tener en la celda , en el caso de poder comprarlos. Por ejemplo, una tele de plasma de 19 pulgadas comprada dentro de la cárcel cuesta 205 euros, más diez euros por quitarle las cosas prohibidas (entradas de USB, o el servicio de teletexto...)
Es un tema apasionante, este de tener que pagar por castrar los aparatos..así lo llaman.
¡salud, libertad y un poco de tranparencia informativa!













