Uno de nuestros objetivos para el próximo año, el 2012, es poner en marcha un Club de lectura y escritura de textos literarios, y una hemeroteca. Lucía y Montse, que han decidido ser voluntarias de la asociación Nosotras Intramuros, son las personas responsables del proyecto, aunque trabajando en equipo como siempre.
La primera experiencia que llevó a cabo
Pamela dentro de la cárcel este año, ser voluntaria y responsabilizarse del
proyecto Intra, ha servido de modelo de referencia para otras chicass10.Lo que nos parecía una utopía, que las propias mujeres presas fuesen quienes se responsabilizasen del proyecto Chicass10, ha venido como algo natural. No se trata de necesidad pura y dura –la falta de personas voluntarias para entrar de forma continuada en la cárcel, que también- sino la necesidad de dar respuestas a los problemas que aparecen un día sí y otro también.
La necesidad agudiza el ingenio, y cuando se tienen valores, refuerza el compromiso.Y resulta paradójico que sean algunas presas las que dan testimonio de estos valores ciudadanos y sociales. Se trata de hacer algo bueno para las demás, en el peor contexto que se pueda pensar: un módulo de mujeres que pagan la misma condena que los hombres pero que no acceden a lo que establece el reglamento penitenciario: clasificación por edad, por condena, acceso a los módulos terapéuticos , de enfermos mentales…etc. Son víctimas de una violencia normalizada, consentida e invisible; y pese a todo, ellas sienten que hay que dar respuestas.
Lo fácil es ir un día y marcharse, o buscar libros, o recursos, y lo difícil es convivir allí dentro. Ahora, y no deja de tener su gracia, soy yo la única voluntaria que está fuera de la cárcel, las restantes están cumpliendo condenas; lo más interesante de esta situación es que saben de ella porque la viven, la llevan viviendo muchos años, y
eso o te mata o sobrevives o haces algo bueno por y para las demás mujeres del módulo 10. Lo formuló así de claro Conchi en el editorial del primer número de la revista Chicass10, y yo no me había dado cuenta del alcance que podían tener sus palabras. Ellas son las que saben y esto me da tranquilidad.
Al final, mucha carrera profesional en educación, y la verdad es que sigo sin tener respuesta y se me queda la boca seca cuando, por ejemplo, me encuentro con una madre sentada en el banco de la puerta de la cárcel y me cuenta llorando que no la han dejado entrar para ver a su hija; lo fácil es ir allí de voluntaria un día a la semana y callar que no hay transporte público para llegar a la cárcel, que ya solo queda un módulo de mujeres, el 10, que el 9 es para hombres con enfermedades mentales, pese a que no pueden estar contiguos un módulo de hombres y otro de mujeres, y que si eres mujer con alguna enfermedad mental, da igual,estás en el mismo módulo.
Ser chica10, presa y voluntaria.
¡salud,libertad e internet intramuros!