Mi aislamiento no es una busca, que no tengo alma para conseguir, ni tranquilidad que difícilmente se obtiene, sino de apagamiento, de gran renuncia de todo, aunque no de todos.
Las cuatro paredes de este cuarto son para mí al mismo tiempo: celda y distancia, cama y ataúd. mis horas más felices son aquellas en las que no quiero nada, no deseo nada, ni sueño querer.
Vivo con la conciencia absurda de no ser nadie.
A. chica10
(revista Chicass10, nº13)
Las cuatro paredes de este cuarto son para mí al mismo tiempo: celda y distancia, cama y ataúd. mis horas más felices son aquellas en las que no quiero nada, no deseo nada, ni sueño querer.
Vivo con la conciencia absurda de no ser nadie.
A. chica10
(revista Chicass10, nº13)


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