sábado, 20 de octubre de 2007

Mi estrella

En el fondo de mis ojos anida una pequeña estrella que llora porque no encuentra la salida entre tan espeso follaje.
Sufre porque se ha perdido, cree ella, ignorante del desengaño de mis pupilas, que se la robaron al firmamento cuando la vieron asomar como la más grande y hermosa de todas ellas. Cuando su deseo era tan inmenso que no bastaba con pedirlo simplemente. Cuando creyeron perderse en un inmenso mar de dudas. Anhelando encontrar en ella las esperanzas perdidas antaño en su desesperada búsqueda de ese por qué. Por qué aquel mar de pupilas se escondían amedrentadas al recibir acongojadas el primer rayo de furia… O por qué crecían vacilantes al encontrarse súbitamente con el primer tiovivo de alegres corceles… Siempre obedientes. Siempre.
Pero no aquella noche. Aquella noche una estrella les concedería su deseo de libre albedrío. ¿Acaso no eran merecedores de tal cortesía? ¿Acaso no habían servido siempre fielmente?
Ah, pero mis ojos, traidores, las Estrellita, no llores más. Deja que mis pupilas lloren por ti.

C.L.

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